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PELÍCULA

Ficha técnica

Kidnapped: Historia de un secuestro

Kidnapped: Historia de un secuestro


Intérpretes: Jamie Bell , Camilla Belle , Justin Chatwin , Glenn Close , Rory Culkin , Thomas Curtis , William Fichtner , Ralph Fiennes , John Heard , Josh Janowicz , Carrie-Anne Moss , Lou Taylor Pucci , Rita Wilson , Allison Janney

Título V.O.: The Chumscrubber
País: Estados Unidos Año: 2005
Fecha de estreno: 05/08/2005
Duración: 102 min.
Género: Drama



Sinopsis

Estamos en un barrio aparentemente la mar de feliz y maravilloso: sin embargo, si rascamos un poco en la superficie vemos que ni mucho menos es oro todo lo que reluce. Cine crítico a través de un plasmado de situaciones, en muchos casos ciertamente excéntricas, pero que por supuesto incluyen una gran dosis de verdad. Raro film.


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Hoeman 16 julio 13

Partamos de la base de que el director (Arie Posin) hizo lo que le salió de la polla. Partamos de la base también, si queréis, de que es una película que está lejos de ser redonda. Por último, partamos de la base de que mete el dedo en la puta llaga de esta sociedad aburguesada e inoperante, ensimismada, inmersa en una jodida inopia egotista, e incapaz de deshacerse del velo que le afrenta y la convierte en un grupo extremadamente obtuso. De eso va esta peli: una feroz y extraña crítica a la sociedad acomodada, con rasgos realmente freaks que podríamos denominar de autor (no obstante ésta es la primera de su director), donde la exageración y el absurdo se llevan al extremo que, pretendidamente, hace que todo el mundo parezca rematadamente pirado. Curiosamente, el protagonista medicado –para más inri, por su padre- es uno de los más cuerdos a los ojos del espectador. Cuando se visiona por vez primera uno se queda con cara de pasmo y piensa: ¿qué demonios es lo que acabo de ver? Podemos afirmar que no deja indiferente –para bien o para mal-, y es que eso de urdir en la herida, de forma poco convencional y excéntrica, hace mella. Una vez revisionado, algunos años después, uno aprecia más los detalles del film, que destaca especialmente en algunas reflexiones vertidas camufladas en conversaciones. Una de ellas tiene que ver con las apariencias: en esta película (casi) todo el mundo finge; todo el mundo parece estar cercano a la neurosis (latente) rayando con la desdicha y desilusión (no manifiesta). Ser uno mismo, si no se es molón a los ojos de los demás, puede ser duro. Pero ser molón, si se finge, también es complicado. Resumiendo muy mucho el hilo conductor, que en este tipo de largometrajes es lo de menos: comienza con el episodio de la muerte del mejor (único) amigo del protagonista, que se suicida (se nos muestra colgado de una soga). Puntualización fetiche: la música que suena de fondo es soberbia (Rooney). El suicidado traficaba con drogas en el instituto al que iba, y el malote de allá (un malote que en cierta forma produce bastante risa, ésos suelen ser los más depravados) no está dispuesto a que las drogas que tenía en depósito se las lleve otro. Quiere obligar al amigo a que se las de, y para ello nada mejor que secuestrar al hermano pequeño del protagonista… aunque se equivocan de chaval. Y a partir de esta simpleza es todo un no parar… donde como bien queda demostrado, el argumento es la excusa para reflejar un mundo de falsedad e hipocresía: hay que fingir ser feliz, celebrar fiestas por lo alto, aparentar diversión y entereza, relacionarse con los demás aunque caigan como una patada en los cojones o no aporten absolutamente nada... tirar hacia adelante aunque por dentro inunde la tristeza o la desilusión, o lo que probablemente todos los que han vivido lo suficiente hayan sentido (y muchos lo sigan haciendo) , una sensación de fracaso personal inamovible e inconsolable. Expectativas que no se cumplen cuando se llega a la adultez –en muchos casos, antes incluso- que hacen sentir al ser estafado.  Engañado. Malditos hijos de puta. ¿Por qué vivo rodeado de mierda? Más aún: ¿por qué yo formo parte de esta maloliente mierda putrefacta? Quizá sea lo mejor. Me refiero a lo de fingir y adaptarse al mundo de la mejor forma posible, para la salud física y mental. Renunciar a cualquier atisbo de autodeterminación, o mejor aún, usar a los que rodean a uno en propio beneficio, a partir de intereses personales o autodeterminados. Si uno se fija un poco en el día a día de las personas, en realidad esto es lo que pasa, aunque la mayor parte de la gente no sepa lo que quiere. Pero desde que el hombre es hombre (y la mujer es mujer) las cosas se hacen por egoísmo puro y duro. El egoísmo también está patente en este largometraje: de hecho todos los personajes destilan un tufo a YO inaguantable. Yo primero, yo segundo, yo tercero. Algunos son más crueles, más desconsiderados que otros; pero todas sus vidas giran acerca del yo. Especial foco se le da a la distancia generacional entre padre e hijo: se muestra a los progenitores en sus cosas, ocupados de vivir por y para ellos mismos, sin conocer (ni ganas) a sus descendientes. Sin percatarse de lo que les afecta, y les corroe, y les apasiona, y les ilusiona. La gente decide tener hijos para luego desentenderse de ellos, o como mínimo, no hacer esfuerzos por comprenderles (que dista mucho de imponerles). Quizá es una quimera la conexión, el entendimiento entre dos seres durante un período prolongado de tiempo (¡si muchas veces no me entiendo ni a mí mismo!). Quizá sea eso lo que debe ocurrir. La sangre, los genes, no tienen por qué entrañar ningún tipo de enlace o alianza (rayana en la metafísica) especial. Extremadamente conmovedora me pareció una de las últimas escenas, protagonizada por la madre del chaval suicida y el mejor amigo de éste: para mí el culmen: apoteósico; removió gran número de sentimientos que acumulaba en mi interior y sin duda hizo que afloraran las lágrimas a través de mis ojos. Deja tocado. La inevitabilidad de la vida. Y que tenga que haber fallecidos para que uno se dé cuenta, aunque sea momentáneamente, de los aspectos verdaderamente relevantes (al menos a nivel emocional) de la vida. ¡PUTA!. ¿Por qué somos tan condenadamente imbéciles!

Sí, aun reconociendo que está lejos de la perfección, me moló muchísimo esta película. Me hizo reflexionar, hizo que aflorasen sentimientos y sensaciones de las entrañas, me divirtió y me produjo asco (tiene gags cómicos entre desternillantes y crueles), me sorprendió, me cautivó. Una historia como excusa para lanzar una mirada, quizá algo exacerbada o polarizada (aunque ya sabemos que la realidad siempre supera a la ficción…), acerca de la vida, de la condición humana, de la sociedad de clase media alta.

Una película rara de cojones.

Lo que menos me agradó fue todo lo que tiene que ver con el videojuego que le da título. A uno que no le gustan las moderneces que a su juicio no contribuyen en nada a sumar calidad al largometraje, sino más bien todo lo contrario. Supongo que una licencia por parte del director. Se la perdonamos.


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